jueves, 12 de diciembre de 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

Cuento maravilloso en Bolivia


Por: Homero Carvalho Oliva

Fuente: La Razón (Edición Impresa)  05/12/ 2013

Este año ha sido pródigo en antologías de cuento especializadas por temas o tendencias. Tenemos la de cuentos de terror, la de cuentos fantásticos y, ahora, la de cuentos maravillosos titulada De imposibilidades posibles, un contrasentido que se hace realidad en la narrativa de un “mundo mágico donde existen una serie de seres, de hechos y de historias ‘cuasi’ imposibles”, a decir de los compiladores,  Iván Prado Sejas y Gonzalo Montero Lara. 
Las características del cuento maravilloso son las de exagerar las cosas, incluir seres sobrenaturales clásicos o inventados por el autor, así como plantear situaciones imposibles, abrir nuevos significados, tanto de conciencia como de existencia y señalar nuevas y diferentes  interpretaciones del cosmos y del universo. El experto James Riordan, en su libro Cuentos maravillosos de hoy y de siempre, afirma que “la atracción de los cuentos de hadas es indeleble. Se leen una y otra vez, se presentan en cómics y películas para los niños que están en proceso de desarrollo de su propia identidad y de sus expectativas. Padres y profesores se los leen a los niños en la edad más impresionable, cuando confían plenamente en ellos; y por lo general, estos cuentos son las primeras historias y las primeras películas con las que los niños entran en contacto. Por esto forman parte de la educación, y de aquí viene la importancia de que sean buena literatura, por sus palabras y por sus hechos”. En la actualidad, al igual que en el pasado, los cuentos maravillosos sirven para explicar fenómenos sobrenaturales o situaciones más allá del entendimiento.
Prado señala que “Bolivia es un país donde el cuento maravilloso emerge desde épocas remotas. El espíritu del hombre boliviano está impregnado de fantasía y de magia, y por esto en la mente de los escritores surgen mundos fantásticos que se expresan en los cuentos orales o escritos. Escritores como Jesús Lara, Homero Carvalho, Rigoberto Paredes y otros nos muestran la enorme riqueza fantástica y maravillosa existente dentro la literatura oral y escrita”, y agrega que “De Imposibilidades Posibles es una antología que recupera el legajo de nuestras culturas; muestra el aporte de escritores que han zambullido en su subconsciente o supraconsciente para mostrar relatos altamente significativos, o han rescatado del subconsciente colectivo formas mentales que se reflejan en relatos maravillosos. El lector disfrutará de cada relato, ingresando en un universo multidimensional”.
La antología de Prado y Montero aglutina a 34 narradores de todo el país. Entre consagrados y jóvenes podemos destacar a Claudia Adriázola, Daniel Averanga, Freddy Ayala, Adolfo Cáceres Romero, Christian Jiménez Kanahuaty, Guillermo Ruiz Plaza, Néstor Taboada Terán, Mariana Ruiz, César Verduguez y, el más joven, Antonio Chávez Rodríguez, un cuentista de 12 años que este año obtuvo un premio nacional con el texto justamente antologado. Se trata, sin duda alguna, de una extraordinaria muestra de un género narrativo que se ha desarrollado con solvencia entre los narradores nacionales.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Sarah Mansilla una mujer que vive sus sueños



Fuente: http://www.eldeber.com.bo/ 
De: Paura Rodriguez Léyton

L­a mayoría de las personas que la conocen la llaman Sarita, quizá porque es pequeña y dulce. Sarita Mansilla es una mujer de mucho entusiasmo, habla de sus proyectos con la fuerza que permite contagiarlos y ahora está empeñada en cumplir uno de sus mayores propósitos: lograr que la lectura llegue a cientos de niños y mejore su calidad de vida.
Sarita no siempre fue escritora, pero desde que era niña, tenía claro que lo que quería hacer en la vida era contribuir al bienestar de los demás. Así que desde la época de colegio, en el Santa Ana, se destacaba por ser una amiga solidaria y servicial. 
Cuando salió bachiller tuvo la oportunidad de estudiar Enfermería en Canadá, gracias al contacto de una tía que vivía en aquel país. Para entonces, el proyecto era el adecuado para ella, una carrera de servicio y eso bastó para que se entregue de pleno a estudiarla. Fueron seis años de estudio. Luego de estar en Canadá pasó a hacer una especialidad en Estados Unidos, en un hospital en el que el tuvo como profesor al primer médico que realizó un trasplante de corazón en el mundo.
Con una gran formación académica volvió a Santa Cruz y comenzó a trabajar en la clínica Lourdes. Pronto se dio cuenta que todo lo aprendido no podía ser puesto en práctica. "Al final mi trabajo se redujo a poner inyecciones y tender las camas. Las enfermeras no tenían condiciones para trabajar. No era como ahora en que pueden desarrollarse profesionalmente", explica.

Pronto se casó con Eduardo Gutiérrez Sosa y ejerció por un tiempo más como enfermera, pero al cabo de dos años dejó su profesión.
No se quedó cruzada de brazos. Tenía que hacer algo y lo hizo sin descuidar a su familia -pues nacieron sus cuatro hijos- así que distribuyó su tiempo en educarlos y en sacar adelante el Vivero Sarita. "Fui jardinera, cultivé todo tipo de plantas, desde la semilla, las regué, aprendí a saber cuál es su proceso de crecimiento y los detalles que hacen a este oficio tan bello", recuerda.
Explica orgullosa que, por ejemplo, todas las palmeras que están alrededor del Palacio de Justicia nacieron de semilla en el viviero, que era uno de los primeros en la ciudad de Santa Cruz; surgieron otras ideas y demandas de los clientes que había que cubrir; por ejemplo, ayudarles a decorar su vivienda y sus jardínes y  tener los implementos adecuados. Entonces nació una empresa de decoración que se llamó Decoraciones Sarita y en ella comenzó a funcionar una carpintería de muebles.
“Yo me encargaba personalmente de viajar a Buenos Aires y también iba a Brasil. Desde allí enviaba muebles y me cercioraba hasta el final de que estuvieran bien cargados en el tren. Siempre me ha gustado verificar que las cosas estén bien terminadas”, recuerda Sarita.
En ese tiempo había abundancia de madera, así que en su carpintería se hacían muebles de mara. Trabajó incansablemente en aquellas empresas, durante años en los que paralelamente crió a sus hijos.


“Primero estaba la familia y luego el trabajo. Siempre tuve todo el apoyo de mi esposo, y ahora aún más, pues nuestros hijos ya son independientes”, manifiesta.
En el tiempo de colegio de sus hijos, fue durante 13 años la presidenta de los padres de familia y recuerda que hubo un concurso para escribir la letra del himno del centro educativo. Ella se animó a concursar y ganó el primer premio. Ahora canta una estrofa con orgullo y piensa que esa fue una de sus primeras manifestaciones literarias. Luego continuó escribiendo, hacía artículos sobre plantas y jardinería para el periódico EL DEBER, y años después ganó un concurso literario convocado por el El Nuevo Día.
Su mamá

En 2001 cambió su vida drásticamente. Después de trabajar durante años, dejó todo para cuidar a su mamá, Willma, que inició el camino doloroso de una enfermedad terminal que le afectó los pulmones.

“Me dediqué íntegramente a atenderla y aprendí mucho de su fortaleza, pues ella asumió su situación con sabiduría”.
La figura de Willma es muy importante para Sarita, que es la hermana de cuatro hijos.
Willma quedó viuda a los 33 años, y luego de reponerse de la tristeza de la pérdida de su esposo, tuvo que pensar en la manera de cómo encarar su nueva vida a cargo de cuatro hijos.

“Vivíamos en una casa grande y ella decidió que la dejáramos para irnos donde la abuela. La vivienda grande fue dividida en varios departamentos pequeños que ella alquiló y nos mantuvo con eso”, recuerda.

Eso ocurrió cuando Sarita tenía 13 años. Menciona que en la década de los 60 hubo algunos hitos que comenzaron a proyectar el futuro crecimiento de la ciudad: en 1966 se puso la primera loseta, se inició la formación de Cordecruz y los jóvenes comenzaron a salir a otras ciudades y al exterior para estudiar, fue una época de apertura.
“A los 59 años quedé huérfana”, señala y asegura que fue uno de los momentos más difíciles de su vida. Sin embargo, también aprendió que había que reponerse y comenzar nuevamente.
“Hay que soñar con el ser y el hacer y no dejar que la duda afecte nuestros sueños”, dice.

En 2007 Sarita, que todavía estaba dedicada al cuidado de su mamá y también se había involucrado en la lucha cívica de Santa Cruz, en el Comité Cívico Femenino, en una coyuntura política muy complicada para el país y especialmente para el oriente boliviano, tuvo un accidente, en las oficinas del Comité Cívico, cuando trataba de colocar algo en un estante. El mueble se le vino encima y se rompió un tobillo. La operaron y estuvo tres meses en cama. Entonces, decidió escribir. Quería escribir un libro para que su mamá lo viera y para presentarlo en la Feria del Libro de Santa Cruz, en 2008.
El niño grillo

Así comenzó la historia de Benjamín, el niño grillo que creó, inspirada en la naturaleza y el trabajo de rescate de la música misional que realiza Cecilia Kening. “Toda nuestra maravillosa fauna, nuestros bosques, la mitología de nuestras culturas y nuestra historia. Tenía todo el ‘jane’ para mi libro”, evoca.
Así nació Benjamín, el más pequeño, y la escuela de música en las misteriosas serranías chiquitanas. Así la aventura literaria comenzó, ya hay cuatro tomos en los que Benjamín y otros personajes viven un sinfín de aventuras. Pero no todo quedó allí, el sueño de Sarita se hizo más grande, además de los libros, ha creado el Benjabus. Se trata de una biblioteca móvil que visita a los niños en los barrios alejados, y también ha instalado un revistero público en la pared del Club Social de la plaza 24 de Septiembre.
La historia del revistero

Para ella, que se confiesa una mujer de poca lectura, el revistero es algo muy especial. Cuando era niña y vivía en la casa de su abuela, entre las calles 24 de Septiembre y Celso Castedo, todos los días iba al revistero público, al fletarse revistas por unos centavos y leerlas al borde de la acera, en medio del bullicio callejero de la parada al Norte. No había acceso a los libros y lo que más le enriqueció la imaginación y la creatividad fueron esas lecturas y los cuentos y los relatos de sus mayores.

Fuente: http://www.eldeber.com.bo/paraellas/2013-12-04/notaparaellas.php?id=131204012909&fb_action_ids=10153552267460223&fb_action_types=og.likes&fb_source=other_multiline&action_object_map=[179460702249127]&action_type_map=[%22og.likes%22]&action_ref_map=[]

 

lunes, 2 de diciembre de 2013

El arte de arruinar películas, no con spoilers… con lógica

La película que tal vez  Neil deGrasse Tyson quiso que viéramos

Fuente: http://milinviernos.com/2013/12/02/el-arte-de-arruinar-peliculas-no-con-spoilers-con-logica/

Se ha vuelto algo común que mientras se está  en el cine, disfrutando una película de ciencia ficción, sentado al lado de uno está el típico sabelotodo, muchas veces proveniente del mundo de la ciencia, gruñendo, con las dos manos en la cabeza, en ocasiones con arrebatos histéricos que le hacen escupir las cotufas, y gritando  a todo pecho: ¡Eso no es posible, joder, si eso cualquier estúpido sabe que no se puede físicamente, al menos en esta fracción del Universo!  Algunas veces, aceptémoslo, somos ese típico sabelotodo, sobre todo cuando vamos con prejuicio a ver un éxito taquillero que no concebimos por qué le gusta tanto a la gente. ¡¡¡Pero si un simple pinchazo de una araña no puede transformar la estructura genética de alguien para volverlo un maldito Spiderman!!!! Entonces los amigos con los has ido al cine te ofrecen sus bebidas o palmean la espalda para que te relajes.

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sábado, 23 de noviembre de 2013

La Lanza del Destino y los Misterios Andinos






Dennis Morales Iriarte
Escritor
No ha debido haber un momento en la Historia Universal en el que los mitos dejaran de mezclarse con lo más hondo del subconsciente humano, sin importar las culturas o los tiempos que las separan. La cornucopia de conocimientos ancestrales se refleja hasta en lo más alto de los Andes, con culturas tan ricas y arraigadas en un estilo de vida duro propio de aquellas altas montañas y frías punas. La lectura de “La Lanza de Longinos” El Conjuro del Abrigo Negro de Sisina Anze nos sumerge en vivencias milenarias que nunca podríamos concebir en nuestros cómodos mundos urbanos, tan apresurados sino frívolos e impersonales.
La autora, reconocida como artista de obras literarias por el Estado Plurinacional de Bolivia, ha sabido fusionar con total éxito no sólo elementos tradicionales alto-andinos sino también hechos históricos, propios de una Europa consumida por la Segunda Guerra Mundial, y otros más bien de puntual actualidad en un mundo como se concibe hoy plagado de la omnipresente tecnología.
Los hechos acaecidos en esta obra empiezan con el acervo magistral de historias narradas en el aclamado “Abrigo Negro” (2009), hoy reconocido como texto de lectura en la enseñanza secundaria en Cochabamba, Bolivia. Aquella obra seminal empieza imbuyendo al joven lector en la maravillosa mitología andina, en usanzas de la comunidad minera y del minero como forjador de sus propios mitos a través de los siglos de ardua labor. Asimismo aparecen por primera vez elementos del misticismo europeo que trascienden fronteras hasta llegar impunes hasta nuestro propio país, dejándonos con el pasmo literario a todos aquellos afortunados que ya leímos esa primera novela.
La presente obra representa una continuación de la novela El Abrigo Negro, aunque ésta podría fácilmente ser leída independientemente de la anterior, ya que los eventos narrados pertenecen a líneas temporales excluyentes y protagonistas muy disímiles, que al final logran complementar una nueva trama a este monumental esfuerzo de la autora. Si bien es cierto que el misticismo conflagrado en la gran guerra repercute de igual forma en “La Lanza de Longinos” El Conjuro del Abrigo Negro, ahora la historia toma lugar en nuevas locaciones del altiplano boliviano, todas plagadas de fantásticas costumbres milenarias que ni siquiera la colonia española pudo erradicar. Aparece el Tinku como un guerrero de sus tradiciones, luchando contra el olvido del tiempo y de las nuevas generaciones a veces renuentes de tan maravilloso legado.
La Lanza de Longinos” está escrito en un lenguaje tácito, hace gala de un esfuerzo épico de recopilación histórico-cultural y entrega lo que promete.